Dentro de los estudios encontrados sobre los niveles de incidencia del consumo de drogas legales en la población universitaria, destacamos el que presentamos posteriormente, que al mismo tiempo realiza un estudio tanto del consumo de drogas legales dentro de la población universitaria, como del estudio del consumo de drogas ilegales.
En este caso, nuestro objetivo es el análisis del consumo de drogas legales dentro de la población universitaria por lo en esta investigación nos hemos centrado sobretodo en el consumo de drogas legales y hemos elaborado un pequeño análisis de dicho consumo destacando los principales datos de nuestro interés.
Hábitos de ocio y consumo en población universitaria menor
de 30 años
Fundación Atenea
El objetivo del presente estudio es obtener información representativa a nivel nacional sobre la población universitaria de entre 18 y 30 años, que permita identificar la existencia de elementos diferenciales en su consumo y hábitos de ocio, que distingan la población universitaria de la población joven general.
A la hora de hablar de consumo de sustancias es básico distinguir el consumo experimental, “ alguna vez en la vida” , del consumo frecuente entendido como el realizado en los treinta días anteriores a la cumplimentación de la encuesta. Antes de analizar cada una de las sustancias, y con el objeto de proporcionar unos parámetros de referencia, vamos a comparar las cifras de consumo según la edad, con las cifras disponibles para población general, como son las obtenidas por las encuestas realizadas por el PNSD 12 tanto en población en edad escolar (ESTUDES) 13 como en población general (EDADES) 14 .
Cómo podemos observar en la siguiente tabla, las cifras de prueba superan los porcentajes para todas las sustancias, excepto la heroína, que mantiene un porcentaje testimonial. Un 3,1% de la población universitaria no ha probado ninguna sustancia.
Aunque los porcentajes se reduzcan, el consumo en los últimos 30 días de la población universitaria supera en todas las sustancias (menos tranquilizantes, heroína e inhalables) los porcentajes de referencia. Como muestra la tabla 3.1.4, el consumo de alcohol en los últimos 30 días muestra descensos de 20 puntos porcentuales en las cifras de todas las poblaciones de referencia, pero sólo es de un 10% en el caso de población universitaria. Igualmente el consumo reciente de cannabis y cocaína es superior al del resto de población.
Dado que los porcentajes de consumo son diferentes, la cuestión es si existen diferencias en las edades de inicio de consumo de sustancias.
La siguiente tabla muestra que la media de edad de inicio de consumo de la población universitaria es superior a las medias de la población en enseñanza secundaria, pero son inferiores a las de población general. Lo que parece indicar es que la población universitaria no tiene una edad de inicio de consumo inferior a la población de secundaria, por tanto no pertenecen a priori al segmento de esta población con un consumo más precoz. Los primeros consumos de alcohol y cannabis los han realizado cuando cursaban enseñanza secundaria, pero los consumos de cocaína y MDMA los han realizado cursando estudios universitarios.
Los resultados corroboran la tendencia observada para población general. Si bien no existen diferencias en cuanto a la prueba de sustancias legales, excepto tranquilizantes, sí existen diferencias en la prueba de sustancias ilegales en función del sexo de la persona entrevistada.
ALCOHOL
Como hemos visto el alcohol es la sustancia que más ha probado la población universitaria, y que mayor consumo presenta independientemente del sexo o la edad, así como una menor edad de prueba.
El consumo de alcohol está culturalmente aceptado y en torno a su consumo, o a establecimientos donde se permite su venta, se estructuran actividades sociales que no son exclusivas de los jóvenes. Ir de cañas o quedar en el bar es un acto social culturalmente estructurado. La diferencia es que el porcentaje de población universitaria que ha consumido alcohol en el último mes (86%), supera en un 26% el porcentaje de población general que manifiesta haber hecho lo mismo, y es superior tanto al presentado por estudiantes de enseñanzas secundarias como al presentado por población general de su grupo de edad.
Preguntada esta población por cuántas veces de las que ha consumido alcohol en los últimos 30 días ese consumo ha sido excesivo, es decir se ha emborrachado , encontramos que el 74% se han emborrachado en alguna ocasión en los últimos 30 días, duplicando el porcentaje de prevalencia de consumo de alcohol excesivo de población general entre 15 y 34 años que se sitúa en el 31,8% 17 . El número de borracheras entre las personas que manifiestan haber consumido alcohol en exceso, presenta una amplia dispersión oscilando entre una y veinte, situándose la media en 4 consumos abusivos. Analicemos detenidamente las diferencias en el consumo de alcohol de manera excesiva los últimos 30 días.
Al igual que existen diferencias en cuanto al sexo de las personas entrevistadas y el consumo de alcohol el último mes, las hay en cuanto a la presencia de consumo excesivo del mismo. Como media las chicas se han emborrachado dos veces menos que los chicos, que lo han hecho de media 5 veces, si bien es verdad que hay una mayor variación entre sus respuestas. Por edades, el grupo de edad de entre 17 y 19 años es el que menor número de consumos abusivos presenta, situándose el mayor valor en el grupo de entre 23 y 25 con una media de 5 borracheras en los últimos 30 días.
Los estudios sobre consumo de alcohol en jóvenes en general y en población universitaria en particular sitúan mayoritariamente el consumo en fin de semana, como sus actividades de ocio indican. Teniendo en cuenta esta situación podemos establecer como marco de referencia que haberse emborrachado cuatro veces, significa que se han emborrachado una vez cada fin de semana.
La respuesta de las y los entrevistados que han consumido alcohol, de manera excesiva o no, en los últimos 30 días sobre la percepción que tienen sobre ese consumo es mayoritariamente (84,3%) que es un consumo adecuado. La opinión para las y los entrevistados que han efectuado algún consumo abusivo en los últimos 30 días cambia, aumentando el porcentaje que quiere reducir su consumo.
Principalmente, quieren reducirlo quienes presentan un consumo mayor, es decir una media de consumos excesivos de 6, superando en dos puntos la media para el global de la población. Dado que las mujeres presentan un menor consumo excesivo también opinan en mayor medida que su consumo es adecuado. En definitiva estamos ante una población con consumos abusivos de fin de semana mayoritariamente, que en algunos casos, sobre todo de varones con abundancia de consumos excesivos, se plantean reducir su consumo, pero en casi ningún caso abandonarlo.
Lugares de consumo de alcohol
Hemos constatado que se produce consumo de alcohol vinculado al ocio de fin de semana, mayoritariamente. Como hemos señalado con anterioridad algunas de las actividades realizadas en su tiempo de ocio tienen como localización lugares donde el alcohol está presente, como bares o botellones , especialmente durante los fines de semana. A continuación analizaremos si hay diferencias entre el perfil de personas que acuden a estas actividades, y en especial cuál es la relación con el consumo de alcohol.
El botellón es una actividad de fin de semana fundamentalmente, realizada por ambos sexos aunque en un mayor porcentaje por hombres hasta 25 años, especialmente entre los 17 y los 22 años. A partir de esta edad la práctica del botellón decrece y el dinero disponible para actividades de ocio crece. Por tanto no es ilógico pensar que parte de este fenómeno se traslada a los bares.
Pero no es así. Acudir a bares como actividad de ocio va reduciéndose conforme avanza la edad, si bien en mucha menor medida que acudir a botellones . A diferencia de estos, acudir a botellones es una actividad mayoritaria tanto para las universitarias como para los universitarios, sin diferencias en función del dinero del que dispongan.
TABACO
Existen una serie de sustancias con un consumo menor tanto en población general como en población universitaria. A estas sustancias se ha añadido el tabaco, sustancia legal que no presenta grandes diferencias con la población general, cuyas pautas de consumo han sido objeto de numerosos estudios. La tabla inferior muestra la frecuencia de consumo de estas sustancias y su porcentaje de consumo global, independientemente de la frecuencia del mismo.
El tabaco es la segunda sustancia con mayor prueba y consumo, después del alcohol. Presenta también el mayor porcentaje de personas consumidoras habituales, después del alcohol: un 62% de las personas entrevistadas son fumadoras, como se puede observar en la tabla 3.1.23.
No existen diferencias en cuanto al consumo de tabaco y el sexo de las personas entrevistadas, pero sí hay diferencias en cuanto a la edad. Entre la población de 17 a 19 años que ha consumido tabaco el 50% es fumador habitual; este porcentaje en la población de más de 25 años es del 70%.
En cifras globales, después del tabaco, las sustancias que más se han consumido en alguna ocasión son tranquilizantes, alucinógenos y anfetaminas. Si observamos el consumo de estas tres sustancias encontramos que en el caso de los alucinógenos el consumo es mayoritariamente experimental, la población que lo ha consumido lo ha hecho en alguna ocasión, pero no recientemente, ni piensa hacerlo en un futuro inmediato. Tanto en el consumo como en su frecuencia no hay diferencias entre universitarios y universitarias.
En el caso de los tranquilizantes un 20% de las personas que manifiestan haberlos consumido en alguna ocasión han realizado ese consumo en los últimos 30 días y van a mantenerlo en los próximos 30 días. No se ha discriminado entre consumo con prescripción facultativa y consumo sin autorización, por tanto parte de estos consumos entendemos que pueden ser parte de un tratamiento médico.
Existe un mayor de porcentaje de mujeres que han consumido en alguna ocasión tranquilizantes, pero no hay una diferencia entre la frecuencia de consumo y el sexo de la persona consumidora; los hombres han
consumido en menor porcentaje tranquilizantes pero los que lo consumen no lo hacen con menor o mayor frecuencia que las mujeres. Tampoco existe diferencia entre la frecuencia de consumo y la edad de las personas entrevistadas.
Consumo de tranquilizantes y otras sustancias
Según la encuestada ESTUDES los tranquilizantes son la tercera sustancia tras el alcohol y el cannabis sobre la que las y los estudiantes de secundaria tienen una mayor percepción de accesibilidad, esta tendencia parece mantenerse en población universitaria. Según la Encuesta sobre drogas en la población de estudiantes de la universidad de Málaga” 28 un 41% de la población universitaria pensaban que podrían conseguir tranquilizantes sin receta siendo la segunda sustancia ilegal de mayor accesibilidad tras el cannabis.
Un 3,2% de la población universitaria consume tranquilizantes de manera “habitual”, es decir, ha consumido los últimos 30 días y piensa consumir los siguientes 30 días. De esta población consumidora habitual el 86,8 % ha consumido el último mes alguna sustancia diferente a tabaco.
No poseemos información suficiente sobre un consumo combinado de tranquilizantes y otras sustancias, pero el 66,2% de las personas que han tomado tranquilizantes en alguna ocasión en los últimos 30 días, ha bebido alcohol en exceso en el mismo periodo y el 53,2 % ha consumido cannabis en alguna ocasión en este periodo. Además como se ha señalado en el epígrafe anterior, entre el 15% y el 25% de las personas que han consumido recientemente anfetaminas y alucinógenos han consumido también en el mismo periodo tranquilizantes.
Nieves Martín, Y. (s.f) Hábitos de ocio y consumo en población universitaria menor de 30 años, Fundación Atenea.











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